S.Agostino: un Cartesio ante litteram?

Un mio amico filosofo, giustamente (anche se non oltre un certo punto, secondo me) critico di Cartesio, come colui che ha separato esperienza da ragione, tende a proiettare sul Santo di Ippona gli errori del filosofo francese.

A me tuttavia pare che ci siano forti differenze. Prendiamo la gnoseologia (mi si lasci usare questo termine, seppur demodé, che mi appare più corretto di “epistemologia”): Cartesio afferma che la res cogitans ha dei contenuti innati, dunque indipendenti dall’esperienza; per lui le idee più importanti sono innate. E’ così anche per l’Ipponate? Certo, questi parla di illuminazione, ed essa è un fenomeno interiore; ma l’illuminazione non equivale alla presenza di contenuti innati; del resto essa non fornisce contenuti, ma da una nuova forma a contenuti ricavati dall’esperienza.

Cfr. Copleston: “la actitud agustiniana hacia el conocimiento sensible es mucho más platónica que cartesiana” (De S.Agustin a Duns Scoto, cap.IV, §.3), in particolare non è agostiniano un dubbio sulla esistenza del mondo sensibile.

Copleston poi scarta una interpretazione ontologista di S.Agostino: se è necessario convincere dell’esistenza di Dio è perché noi, anche nella nostra conoscenza superiore, non vediamo l’essenza di Dio, non vediamo Dio (ibi, §.6).

Sempre per lo studioso inglese S.Agostino non nega che i contenuti della nostra mente derivino per astrazione dal sensibile, anche se non ha mai approfondito tale questione, per lui l’illuminazione non riguarda i contenuti, ma la forma: “Según san Agustín, la actividad de la iluminación divina respecto de la mente es análoga a la función de la luz del sol respecto de la visión, y aunque la luz del sol hace visibles los objetos corpóreos, es indudable que Agustín no pensaba que crease imágenes de los objetos en el sujeto humano. (…) el problema de san Agustín es a propósito de la certeza, no a propósito del contenido de nuestros conceptos o ideas: se refiere mucho más a la forma del juicio cierto y a la forma de la idea normativa que al contenido del juicio o de la idea.” “aun cuando Agustín no indica claramente cómo obtenemos las nociones de siete, y tres, y diez, la función de la iluminación no es infundir las nociones de esos números, sino iluminar el juicio de que siete y tres suman diez, de modo que podamos discernir la necesidad y eternidad de ese juicio”. E ancora: “Si la iluminación tiene una función ideogenética, como yo creo que tiene en opinión de san Agustín, entonces esa función se refiere no al contenido del concepto, como si la iluminación infundiese dicho contenido, sino a la calidad de nuestro juicio a propósito de ese concepto, o a nuestro discernimiento del carácter del objeto en su relación a la norma o modelo” (ibi, §.8).

Certo, è vero che c’è in S.Agostino una certa diffidenza verso il mondo sensibile, e una esaltazione delle verità immutabili ed eterne, contemplabili dal vertice della mente in qualche modo a prescindere dalla realtà sensibile, ed è per questo che egli va integrato con Tommaso : “El significado de la doctrina agustiniana es el siguiente. El nivel más bajo del conocimiento, en la medida en que puede ser llamado conocimiento, es la sensación, que es común al hombre y a los brutos; y el nivel más alto del conocimiento, peculiar al hombre, es la contemplación de las cosas eternas (sabiduría), por la sola mente, sin intervención de la sensación; pero entre esos dos niveles hay una especie de estación intermedia, en la que la mente juzga de los objetos corpóreos de acuerdo con modelos eternos e incorpóreos. Ese nivel de conocimiento es un nivel racional, de modo que es peculiar al hombre y no es compartido por los brutos; pero supone el uso de los sentidos y se refiere a objetos sensibles, de modo que es un nivel inferior al de la contemplación directa de objetos eternos e incorpóreos.” (ibi, §.)

E’ vero insomma che Agostino non ha ben digerito (cristianamente) il platonismo, però il suo intento di fondo è ben diverso da quello di Cartesio.

Si veda anche un intervento del card. A.Scola.

 

intellectualia
Author: intellectualia